28 May, 2010

El tracto del respiro y su querella

con polen en el aire inquietante

se mece imperceptible entre cristales

cuidadosa curación de los insectos

Incorporas piedras lajas y entretanto

obnubilante

no escatimas en las fuerzas pegajosas

te manchas de babosa muy hinchada

con lecturas y pasteles

ya no eres quien tritura

ya no eres el purgante

de los sueños de las jaulas singulares

eres marcha disecada entre palabras

eres trenza inmóvil y ansiedad

con una que otra pierna regalada

brutalmente desprendida en consecuencia

la reparas con lo bajo de tus uñas

pero rascas   lo escudriñas   lo acaricias

como el niño que llegó y que tú fuiste

lo dejaste

sin serlo exactamente

solitario en el condumio

Entre culpa que es del trigo su deseo

orificio pisoteado mientras nombras

los márgenes del caracol desaparecen

en el río de vasijas que hacen lodo

en el viento que es lo amargo inventado

y la dicha de un folleto que no tiene

vanidad de la sonrisa para arriba

el gesto que es gratuito y no es de otro

inevitable y dirigido

al crío desconsolado

que vuela entre las manos de reyerta

No son bullas   es el caos   la mixtura

lo contrahecho   lo macabro

hasta mear los hospitales

aquellos que suponen un principio

de homeostasis de corriente transitoria

súbitamente rota por el eco de otra calle

y la otra esquina adjetivada

y la otra crisis ovalada   siempre tonta

con la cura en la cabeza y trashumante

agua al servicio de la cuota

los zapatos con la tiña de la grieta

la poca suerte aunque la única

capaz de solapar

capaz de sorprender

al cuello atribulado y oloroso

los tres días de lociones y sarcasmos

días todos mendigando las palabras

levantadas para colmo del ruido

del clangor desafinado de trompetas

del abuso de la cinta en los problemas

del trapecio   el cuadrado en el triángulo

mejor hueco en el oído y figuras chamuscadas

mejor el pescador el carpintero el que cocina

y con trámite de fuego la ciudad que lo precede

no es lo mismo que persista que el peso desplazado

no es silencio es ardor en el encargo de epitafios

teclas trituradas en el piano y uñas largas

es curtirse y adobarse en los insultos

dar vuelta entre las páginas desnudo

ver el grifo en el párpado afectivo

una especie de tortuga atrapada en la ballena

que dispersa ambos mitos como virus

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