el cuerpo se te estira
y con él tu mente abandona
ese esfuerzo de acordarte
una idea para transcribir
se dice que una buena idea
no se olvida
pero en la medida en que no tienes
ideas
y que la expresión es pivotal a la cultura
cualquier cosa es importante
el garabato en tanto motivo
para empezar un hilo
que el garabato tenga ritmo
es suficiente
suficiente como para resonar en otras
líneas sucedáneas
no anticipadas
cortantes y ácidas
de hábito sincero
entonces dejas de acordarte
del esfuerzo y asumes que estás
escribiendo
así sea a trompicones
te redimes te haces uno
con el mayor peligro
creer que importas y con él
el cuerpo se te encoge
no tengo otra intención
que la de olvidar mis manos
y en esa omisión fundar
un método que me devuelva
a la misma vida en paz
pero no siempre o casi nunca
cumplo con ello
(difícil medir la cantidad
en cosas del espíritu)
y me extravío por algunos
matorrales
que me indican que mi mente
es la idea de mi cuerpo
mi intención aquí se vuelve piedra
y siento la aspereza
de este engaño eterno
que a veces aúlla tener una clave
en momentos de altísima
interconexión y encaje
todavía guardo la esperanza
de que en algún momento pueda
ralentizar mi mente
decidir la forma en que escribiría esto
un listado de compras
o un manual de instrucciones
para (des)armar algo una vida que no es mía
dependiendo del lugar o ánimo
dentro del poema