antes de dormir aspiras
a no levantarte
algo que jamás ocurre
al levantarte te sorprendes
y te invade un sentimiento
de astringencia
atraviesas el día a la fuerza
y en algún momento se presenta
la sospecha de que hay algo
por debajo
a lo cual rindes tributo
y que esperas se revele por mandato
a ojos cerrados
obturando el adormecimiento
encuentras un cajón
sensible atiborrado
repasas sus papeles
sus objetos sus dobleces
te avergüenzas de algunos
excesos casi errores
pero sigues avanzando
no sabes si descubres
o te acuerdas con certeza
tantas sombras como remos
tantas claridades como brocas
cómo habrías reaccionado
qué habrías hecho
de haberlo encontrado antes
algo habrías comprendido
alguna otra obligación
habrías cumplido
y no hubieras permitido
—te dices en voz baja
sin convencimiento—
que todo esto se acumule
en un lugar concreto
que ahora está trabado
por su peso y las rieles
apenas se deslizan
emiten un sonido
de experiencia
algo se perfora en la planicie
apenas perceptible
para aquel que la provoca
un sentimiento de profundidad
desde fuera se transpira
encubriendo la llanura
como el tinnitus la perforación
adquiere una presencia omnívora
sin mayor sentido
al menos quedan las tareas
de reparación y resistencia
por las cuales te redimes