agotas todo matiz en el argumento deploras la calma veneras el puntillismo
te meces en la grieta del futuro que es tu cuerpo en la imaginación reparado
te preguntas qué es la música reflejada en la mugre esparcida la mugre
recogida en una esquina la mugre en suspenso de una vida que la aspire
que la llene de palabras enlazadas en los rostros con quien hablas y te llenas
de algo líquido irreconocible desconocido extraño forastero anónimo e ignorado
repleto de ansiedad por que se acabe sueltas todo en la obligación de la meseta
tus dedos engullen lo que devuelves te recompones en el crecimiento de tus uñas
pronto aprende la luz a quedarse apagada llámala tranquilo dale de comer contornos y luego úsala cuanto más puedas
a mí me gusta el silo a ti quizá te guste la miel de a poco toda la vida hasta que llegues al hotel llamado hábito
no tratábamos de ser imaginativos peor aprendices de la danza zócalo no intentábamos aplastar peor hacer la norma
imberbes y desesperados dormidos pero ansiosos porque haya algo lo que sea una ciudad una perrera el sudor de la sábana nueva
por ejemplo el hijo de Ginebra es el producto de la etiqueta que se usó para subir la ola de la ola de la ola
el apego a la regla produce monstruos al menos para aquel no instalado en el anacronismo
el presente un generador ruidoso que si bien quita el estrés impulsa a manifestarse
un murmullo una olla hirviendo que cocina un grajo y aplaza el argumento
deja que se queme que el murmullo taladre el estómago acentúe el salto que te inhabilita
cuando logres moverte traza una línea de memoria hasta el punto de no regarla todo
basas el rigor la fidelidad a un solo tipo de estrés un ritmo volátil que emerge de una olla
si pudieras darte cuenta mientras no entiendes no habría problema
hablarías del contexto sin que importe lo que digas
con tal que lo registres
a menudo piensas que lo haces pero esto es un reflejo
el sentimiento de saber que puedes al inicio está el engaño
queda el texto que imagina un conjunto de potencias
lo cual es mucho más que la conciencia o nunca la ha habido
el disimulo te persigue lo sobrepasas dejas atrás hasta el idioma
para sentarte quieto ante la presencia vacía que se ahuyenta
ni la palabra ni el silencio son aquí objetos sino la indefinición
el doble vínculo de todo contorno que reconoces como origen
ves tu cuerpo pasar es la erosión que impulsa el aire dentro
te queda suponer que te has pasado echado en dolor varios días reflexionando de lo contrario nada escribes
olvida la actualidad imagina tus piernas completamente embotadas y repasa de nuevo la razón por la que te levantas
algo si bien mediocre ha de salir algo si bien débil podrá romper de a poco la etiqueta que te impones
lo que más triste te pone es que la negatividad finalmente no atrae la consecución de los objetivos y deprime las relaciones
y el optimismo no es sino la vida demasiado débil y sentimental que nadie que respetes se atreve a tocar
la aleatoriedad de un pan rancio lanzado al piso esperando unos 40 años a que alguien parecido a ti lo recoja
este trazo ansioso
no puede sino estar
en contradicción
de ti
que me tallas
un cartel frágil encima
aparte de hablar no sé otra cosa
hazte a un lado
voy a dormir parado
en una esquina
en el inicio fue la opinión ajena
luego el desprecio
el silencio advino en la continencia
del desprecio por la opinión ajena
porque todo se te ocurre demasiado tarde
entiendes la literatura de la culpa
o no se te ocurre repasas lo que estaba en el vínculo y argumentas
en contra de tu vena egoísta
ya se fue el chamán que te daría la fórmula para surtir tu cabeza
quedas solo necesitando el doble de tiempo para sobreponerte
morirás antes con los brazos carcomidos
la escritura atrae de forma negativa
allí donde pusiste el ojo el inodoro es tipo ocho
está claro que llevas un pan y cierras la boca satisfecho
porque la sierra no es tan fría como para seguir hablando dentro de un caparazón
estos signos que se suceden son un juego amplísimo la procreación del niño que hizo pasar a quien debía ser su pareja
dentro de este salón de espera en donde todos son excursionistas y despiden en realidad pintura