encuentras un cajón
sensible atiborrado
repasas sus papeles
sus objetos sus dobleces
te avergüenzas de algunos
excesos casi errores
pero sigues avanzando
no sabes si descubres
o te acuerdas con certeza
tantas sombras como remos
tantas claridades como brocas
cómo habrías reaccionado
qué habrías hecho
de haberlo encontrado antes
algo habrías comprendido
alguna otra obligación
habrías cumplido
y no hubieras permitido
—te dices en voz baja
sin convencimiento—
que todo esto se acumule
en un lugar concreto
que ahora está trabado
por su peso y las rieles
apenas se deslizan
emiten un sonido
de experiencia
algo se perfora en la planicie
apenas perceptible
para aquel que la provoca
un sentimiento de profundidad
desde fuera se transpira
encubriendo la llanura
como el tinnitus la perforación
adquiere una presencia omnívora
sin mayor sentido
al menos quedan las tareas
de reparación y resistencia
por las cuales te redimes
imaginas una sobriedad
que es probable que jamás hayas tenido
quizá cuando eras niño
pero entonces no escribías
tienes la esperanza de que en tal estado
el pensamiento podría coincidir
con el acto de escritura
y entonces se parecería a la música
quizá eso es lo que buscas
la música en la escritura
un estado de arrullo
ritmo primordial
una forma de descanso
con el que puedas coincidir
y eventualmente dejar de esforzarte
porque nada hay más deprimente
que sentir que todo el tiempo
empujas a contracorriente de tu cuerpo
deseo de horizontalidad a la distancia
puesto que la mínima perturbación perfila
los extremos donde ya no hay vida
curioso cómo
dices como
todo el tiempo
como si de rodear
crear analogías
representar
se tratara
mas no
con una precisión mayor
logras detectar
aquello que te hace daño
con el tiempo te alejas
de todas las actividades
consideradas normales
excepto el trabajo
por razones obvias
recuerdas con nostalgia
cuando podías
asimilar el daño
decir cosas interesantes
disfrutar del espacio en común
adicción a la salud parecería que tienes
incapacidad de aceptar la imperfección
lo cierto es que lo único que consigues
es envejecer con dignidad
dentro de una situación
en la que ya te encontrarías muerto
como necio avanzas
con una fuerza que te arrastra
causándote hematomas
cuántos intentos deberías soportar
hasta encontrar palabras que se adecúen
al ambiente y que lo dejen quieto
quizá este justo es el problema
la manía por la escultura
la manía por congelar un estado
en donde lo interior y lo exterior empaten
la búsqueda dinámica en cambio
ya no involucraría palabras escritas
porque qué es la escritura sino la inscripción
el rastro convertido en hecho
una realidad incluso separada
de aquello que describe
intención de volverlo todo inmarcesible
de modo que esto que tienes en frente
no es lo que buscas nunca lo ha sido
y aun así no puedes evitar recaer en ello
tu trabajo y relaciones dependen de ello
pero no esperes nada interesante de esto
aquello que no se escribe
más que el público
el caos que contemplas y moderas
aspiras a que te acoja
una que otra vez sucede
cada vez con más frecuencia
perfeccionas este método
y así con ánimos renovados
soportas aquello que no buscas
daño colateral
efecto adverso
que le calles a alguien
porque contestas antes
y acapares el discurso
no te da la razón
habla de tu incapacidad
lo lento que aparecen las palabras
el ambiente se repleta
de una sensación de urgencia
con ello puedes ya expulsar
con mucho más acierto
aquello que te estorba
la incapacidad misma
has de empezar todo
con la intención de no equivocarte
eso te obliga a la lentitud
pero toda actividad
requiere de calentamiento
media hora podría ser lo ideal
hoy
como nunca
como siempre
como debía de ser
como esperaba que sea
no espero a que algo externo
me modifique
espero solamente
con tranquilidad de ánimo
a que sea el momento
en que el futuro esté tan contraído
me informe lo que deba hacer
y lo haga
y no haya nada mejor que se perciba
alrededor
en los oídos que me competen
en los cuerpos que me afectan
y con los cuales componemos
un proyecto muy raro
quizá bastante primario
llámalo como quieras
asombro
pero llámalo