28 August, 2011

Tener la esperanza que al escribir lo anterior se borre. Pero escribir. Escribir con el deseo de un borracho sin estar borracho. Escribir para mostrar la debilidad que te aqueja. Desaparecer para no sentir la contradicción.

Mañana no escribirás. Mañana sentirás que nada se puede decir que no haya sido dicho de manera sublime, o mediocre. De todos modos lo que aparece es siempre un ejercicio.

Tener la suficiente sordera para hilar ruidos y esperar. Algo, muy por debajo, está tramando una nueva llegada a la desesperanza, para continuar.

No hace falta la belleza, porque no hay belleza. Tampoco hace falta que haya personas que reconozcan tus imágenes, porque no hay personas. El semblante del reconocimiento son las personas. ¿Para qué las personas? Aparte de escribir, solo vencer la escritura interesa.

Talvez llegar a captar una lectura en sus recónditas esquinas y sentir la esperanza de que toda esta maraña inútil de la historia llegue a justificar la decapitación sexual del hombre. Porque no hay más sublimación que la del artista tratando de atrapar la sublimación en un dispositivo cerrado que traiga a quien sea la esperanza de que es, una basura y no nada.

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2 Responses to “”

  1. Anonymous Says:

    Que lindo…


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